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martes, 26 de mayo de 2015

Jesús y el amor del Padre (Juan 3,14-21)

14 »Como levantó Moisés la serpiente en el desierto, así también tiene que ser levantado el Hijo del hombre, 15 para que todo el que crea en él tenga vida eterna.
16 »Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. 17 Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él. 18 El que cree en él no es condenado, pero el que no cree ya está condenado por no haber creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios. 19 Ésta es la causa de la condenación: que la luz vino al mundo, pero la humanidad prefirió las tinieblas a la luz, porque sus hechos eran perversos. 20 Pues todo el que hace lo malo aborrece la luz, y no se acerca a ella por temor a que sus obras queden al descubierto. 21 En cambio, el que practica la verdad se acerca a la luz, para que se vea claramente que ha hecho sus obras en obediencia a Dios.



sábado, 9 de mayo de 2015

«Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mi antes que a vosotros» Juan 15,18-21.

Libro de los Hechos de los Apóstoles 16,1-10. 
Pablo llegó luego a Derbe y más tarde a Listra, donde había un discípulo llamado Timoteo, hijo de una judía convertida a la fe y de padre pagano.
Timoteo gozaba de buena fama entre los hermanos de Listra y de Iconio.
Pablo quería llevarlo consigo, y por eso lo hizo circuncidar en consideración a los judíos que había allí, ya que todo el mundo sabía que su padre era pagano.
Por las ciudades donde pasaban, transmitían las decisiones tomadas en Jerusalén por los Apóstoles y los presbíteros, recomendando que las observaran.
Así, las Iglesias se consolidaban en la fe, y su número crecía día tras día.
Como el Espíritu Santo les había impedido anunciar la Palabra en la provincia de Asia, atravesaron Frigia y la región de Galacia.
Cuando llegaron a los límites de Misia, trataron de entrar en Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo permitió.
Pasaron entonces por Misia y descendieron a Tróade.
Durante la noche, Pablo tuvo una visión. Vio a un macedonio de pie, que le rogaba: "Ven hasta Macedonia y ayúdanos".
Apenas tuvo esa visión, tratamos de partir para Macedonia, convencidos de que Dios nos llamaba para que la evangelizáramos.



Salmo 100(99),1-2.3.5. 

Aclame al Señor toda la tierra,
sirvan al Señor con alegría,
lleguen hasta él con cantos jubilosos.
Reconozcan que el Señor es Dios:

él nos hizo y a él pertenecemos;
somos su pueblo y ovejas de su rebaño.
¡Qué bueno es el Señor!
Su misericordia permanece para siempre,
y su fidelidad por todas las generaciones.




Evangelio según San Juan 15,18-21.
Jesús dijo a sus discípulos:
«Si el mundo los odia, sepan que antes me ha odiado a mí.
Si ustedes fueran del mundo, el mundo los amaría como cosa suya. Pero como no son del mundo, sino que yo los elegí y los saqué de él, el mundo los odia.
Acuérdense de lo que les dije: el servidor no es más grande que su señor. Si me persiguieron a mí, también los perseguirán a ustedes; si fueron fieles a mi palabra, también serán fieles a la de ustedes.
Pero los tratarán así a causa de mi Nombre, porque no conocen al que me envió.»

«Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mi antes que a vosotros»

    Sí, pasando de la increencia a la fe, hemos «pasado de la muerte a la vida» (Jn 5,24) no debemos, pues, extrañarnos de que el mundo nos odie. Porque todos aquellos que no han pasado de la muerte a la vida, sino que permanecen en la muerte, no pueden amar a aquellos que han pasado de la morada tenebrosa de la muerte... a los «edificios hechos de piedras vivientes»(1P 2,5) donde reina la luz de la vida...

    Para nosotros, los cristianos, ha llegado el tiempo de gloriarnos, porque se nos dice: «Nosotros nos gloriamos en las tribulaciones, porque sabemos que la tribulación  engendra la paciencia, la paciencia la virtud probada, la virtud probada engendra esperanza, y la esperanza no falla porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo» (Rm, 5, 3-5)...

    «De la misma manera que participamos ampliamente en los sufrimientos de Cristo, igualmente, por Cristo, rebosamos de consuelo» (2Co 1,5). Acojamos, pues, con gran fervor los sufrimientos de Cristo; que nos sean concedidos en abundancia si es que queremos ser abundantemente consolados, porque «todos los que lloran serán consolados» (Mt 5,5)... Los que participen de los sufrimientos participarán también de la consolación en proporción a los sufrimientos que les hacen participar de Cristo. Aprendedlo del apóstol que ha dicho confiado: «Sabemos que si sois compañeros en el sufrir también lo sois en la consolación» (2Co 1,7).


viernes, 8 de mayo de 2015

«Amaos los unos a los otros como yo os he amado» Juan 15,12-17.


Jesús dijo a sus discípulos:
«Este es mi mandamiento: Amense los unos a los otros, como yo los he amado.
No hay amor más grande que dar la vida por los amigos.
Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando.
Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre.
No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá.
Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.»

Salmo 57(56),8-9.10-12. 
Mi corazón está firme, Dios mío, 
mi corazón está firme. 
Voy a cantar al son de instrumentos:
¡despierta, alma mía! 
¡Despierten, arpa y cítara, 
para que yo despierte a la aurora!

Te alabaré en medio de los pueblos, Señor, 
te cantaré entre las naciones,
porque tu misericordia se eleva hasta el cielo 
y tu fidelidad hasta las nubes.
¡Levántate, Dios, por encima del cielo, 
y que tu gloria cubra toda la tierra!




jueves, 7 de mayo de 2015

Juan 15:9-11


Salmo 96(95),1-2a.2b-3.10. 

Canten al Señor un canto nuevo, 
cante al Señor toda la tierra;
canten al Señor, bendigan su Nombre. 

Día tras día, proclamen su victoria,
anuncien su gloria entre las naciones, 
y sus maravillas entre los pueblos.

Digan entre las naciones: “¡El Señor reina! 
el mundo está firme y no vacilará. 

El Señor juzgará a los pueblos con rectitud”.

»Así como el Padre me ha amado a mí, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. 
10 Si obedecen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, así como yo he obedecido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. 
11 Les he dicho esto para que tengan mi alegría y así su alegría sea completa.



miércoles, 6 de mayo de 2015

Jesús, la vid verdadera(Juan 15:1-8)

15 »Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Toda rama que en mí no da fruto, la corta; pero toda rama que da fruto la poda para que dé más fruto todavía. Ustedes ya están limpios por la palabra que les he comunicado.Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco ustedes pueden dar fruto si no permanecen en mí.

»Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada. El que no permanece en mí es desechado y se seca, como las ramas que se recogen, se arrojan al fuego y se queman. Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran, y se les concederá. Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos.


jueves, 23 de abril de 2015

Evangelio según San Juan 6,44-51

Libro de los Hechos de los Apóstoles 8,26-40. 
El Angel del Señor dijo a Felipe: "Levántate y ve hacia el sur, por el camino que baja de Jerusalén a Gaza: es un camino desierto". 
El se levantó y partió. Un eunuco etíope, ministro del tesoro y alto funcionario de Candace, la reina de Etiopía, había ido en peregrinación a Jerusalén 
y se volvía, sentado en su carruaje, leyendo al profeta Isaías. 
El Espíritu Santo dijo a Felipe: "Acércate y camina junto a su carro". 
Felipe se acercó y, al oír que leía al profeta Isaías, le preguntó: "¿Comprendes lo que estás leyendo?". 
El respondió: "¿Cómo lo puedo entender, si nadie me lo explica?". Entonces le pidió a Felipe que subiera y se sentara junto a él. 
El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era el siguiente: Como oveja fue llevado al matadero; y como cordero que no se queja ante el que lo esquila, así él no abrió la boca. 
En su humillación, le fue negada la justicia. ¿Quién podrá hablar de su descendencia, ya que su vida es arrancada de la tierra? 
El etíope preguntó a Felipe: "Dime, por favor, ¿de quién dice esto el Profeta? ¿De sí mismo o de algún otro?". 
Entonces Felipe tomó la palabra y, comenzando por este texto de la Escritura, le anunció la Buena Noticia de Jesús. 
Siguiendo su camino, llegaron a un lugar donde había agua, y el etíope dijo: "Aquí hay agua, ¿qué me impide ser bautizado?". 

Y ordenó que detuvieran el carro; ambos descendieron hasta el agua, y Felipe lo bautizó. 
Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor, arrebató a Felipe, y el etíope no lo vio más, pero seguía gozoso su camino. 
Felipe se encontró en Azoto, y en todas las ciudades por donde pasaba iba anunciando la Buena Noticia, hasta que llegó a Cesarea. 



Salmo 66(65),8-9.16-17.20. 
Bendigan, pueblos, a nuestro Dios, 
hagan oír bien alto su alabanza: 
él nos concedió la vida 
y no dejó que vacilaran nuestros pies. 

Los que temen al Señor, vengan a escuchar, 
yo les contaré lo que hizo por mí:
apenas mi boca clamó hacia él, 
mi lengua comenzó a alabarlo.

Bendito sea Dios, 
que no rechazó mi oración 
ni apartó de mí su misericordia.




Evangelio según San Juan 6,44-51. 
Jesús dijo a la gente: "Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió; y yo lo resucitaré en el último día. 
Está escrito en el libro de los Profetas: Todos serán instruidos por Dios. Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza, viene a mí. 
Nadie ha visto nunca al Padre, sino el que viene de Dios: sólo él ha visto al Padre. 
Les aseguro que el que cree, tiene Vida eterna. 
Yo soy el pan de Vida. 
Sus padres, en el desierto, comieron el maná y murieron. 
Pero este es el pan que desciende del cielo, para que aquel que lo coma no muera. 
Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo". 



martes, 30 de diciembre de 2014

Evangelio comentado - Y la Palabra se hizo carne ( Juan 1:1-18)

En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron. 

Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Éste vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por Él. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. 

La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios. Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. 

Juan da testimonio de Él y clama: «Éste era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo». Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia. Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, Él lo ha contado.
 
 
 
Comentario: Rev. D. David COMPTE i Verdaguer (Manlleu, Barcelona, España)
Y la Palabra se hizo carne
Hoy es el último día del año. Frecuentemente, una mezcla de sentimientos —incluso contradictorios— susurran en nuestros corazones en esta fecha. Es como si una muestra de los diferentes momentos vividos, y de aquellos que hubiésemos querido vivir, se hiciesen presentes en nuestra memoria. El Evangelio de hoy nos puede ayudar a decantarlos para poder comenzar el nuevo año con empuje.

«La Palabra era Dios (...). Todo se hizo por ella» (Jn 1,1.3). A la hora de hacer el balance del año, hay que tener presente que cada día vivido es un don recibido. Por eso, sea cual sea el aprovechamiento realizado, hoy hemos de agradecer cada minuto del año.

Pero el don de la vida no es completo. Estamos necesitados. Por eso, el Evangelio de hoy nos aporta una palabra clave: “acoger”. «Y la Palabra se hizo carne» (Jn 1,14). ¡Acoger a Dios mismo! Dios, haciéndose hombre, se pone a nuestro alcance. “Acoger” significa abrirle nuestras puertas, dejar que entre en nuestras vidas, en nuestros proyectos, en aquellos actos que llenan nuestras jornadas. ¿Hasta qué punto hemos acogido a Dios y le hemos permitido entrar en nosotros?

«La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo» (Jn 1,9). Acoger a Jesús quiere decir dejarse cuestionar por Él. Dejar que sus criterios den luz tanto a nuestros pensamientos más íntimos como a nuestra actuación social y laboral. ¡Que nuestras actuaciones se avengan con las suyas!

«La vida era la luz» (Jn 1,4). Pero la fe es algo más que unos criterios. Es nuestra vida injertada en la Vida. No es sólo esfuerzo —que también—. Es, sobre todo, don y gracia. Vida recibida en el seno de la Iglesia, sobre todo mediante los sacramentos. ¿Qué lugar tienen en mi vida cristiana?

«A todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios» (Jn 1,12). ¡Todo un proyecto apasionante para el año que vamos a estrenar!

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Ciertamente Jesucristo vino a salvarnos

Ciertamente Jesucristo vino a salvarnos, debemos seguir sus pasos escritos en el evangelio y la inspiración del Espíritu Santo, para alcanzar la vida eterna no lo podemos realizar solos, solamente aceptando a nuestro Señor Jesucristo como nuestro salvador.

lunes, 1 de diciembre de 2014

La Palabra hecha carne (Juan 1:1-2, 14)

En el principio ya existía la Palabra. La Palabra estaba con Dios, y Dios mismo era la Palabra. La Palabra estaba en el principio con Dios. Y la Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria (la gloria que corresponde al unigénito del Padre), llena de gracia y de verdad.

lunes, 13 de octubre de 2014

Porque nos amas tanto, Señor creador del universo entero. Gracias infinitas por el camino que nos da por medio de su  Hijo Jesucristo. Que la Gloria y Alabanza sean para ti.  Amén.